Para qué quieren saber tanto

12 May 2017

Cada vez que entramos en un banco, en una red social, en una tienda, en miles de sitio, vamos dejando información de nuestros datos personales. Tienen nuestro número de tarjeta de crédito, nuestro número de teléfono, nuestro mail, dirección, nuestros hermanos, familiares, amigos, en fin muchos de nuestros datos están en la nube. ¿Pero alguna vez se preguntaron para qué quieren saber tanto?

Por Gabriel Casaliggi

Trataremos de analizar algunos de los servicios que hoy son los más utilizados y en los cuales vamos dejando información sobre nuestros gustos e intereses.

 

Netflix te mira a vos

El servicio de televisión en línea es cada vez más popular. En 2016 batió su récord de suscriptores internacionales y ya está disponible en 190 países, según explica en su sitio web. En total, cuenta con más de 100 millones de clientes en todo el mundo. Y una de las claves de su éxito es, sin duda, la profundidad con la que conoce a su público: Netflix estudia con detalle tus hábitos de consumo para conocerte mejor y para sacarte el mejor partido como usuario. 

Ya lo dijo hace tiempo el gurú mundial de mercadeo Philip Kotler: "Lo más importante es predecir hacia dónde van los clientes y pararse en frente de ellos". Y eso es, precisamente, lo que hace Netflix cada vez que te conectás a su servicio. La clave: los metadatos, los grupos de datos que definen tu perfil gracias a la información que le das cada vez que miras uno de sus videos (e incluso antes de hacerlo). Netflix observa a qué hora te conectaste para ver el último capítulo de tu serie favorita (y el primero), desde dónde lo hiciste exactamente y cuándo perdiste el interés. Analiza también cuántos minutos de la serie viste, cuántas pausas hiciste y cuánto duró cada una de ellas. Sabe si estás "enganchado" a una serie, película o documental, o si no logró atraparte del todo.

 

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Netflix conoce los perfiles de sus clientes y reconoce los dispositivos desde el que te conectás cuando accedés a su web: qué modelo y marca de televisor, smartphone o tableta usás en cada ocasión y cuál es tu navegador de internet y la dirección IP de tu terminal. También sabe qué palabras escribís en el buscador para acceder a las series y películas que ofrece y cuándo hacás clic (y cuándo no).


Sabe también cuál es tu historial de búsquedas, qué productos te gustan más, cómo los puntúas y, por supuesto, cómo pagás sus servicios.
Tiene un recuento del número de horas de contenidos audiovisuales que has visto desde que tienes la cuenta, cuántos programas y series has consumido y cuánto has pagado por ellos. En 2015, la compañía tecnológica lanzó una estadística muy interesante en la que reveló que conoce el momento exacto en el que sus usuarios se "enganchan" a sus series. Es lo que llama el "episodio gancho". 

Apenas conoce los datos personales de sus clientes, más allá de su nombre, correo electrónico y datos de facturación, pero gracias a todos los metadatos que tiene sobre ello es capaz de hacer un perfil comercial que les define y de incluirles en categorías según tus hábitos e intereses.

 

El poder de los algoritmos

Todos los datos son alimentados por distintos algoritmos, cada uno de ellos optimizado para diferentes propósitos. Los algoritmos (programas de computadoras que resuelven problemas) dividen a cada usuario según sus gustos y usan ese comportamiento para establecer cuáles son sus preferencias.

Gracias a esos algoritmos, Netflix decidió cambiar sus patrones en 2013 y apostar por su propio material, ofreciendo las 13 primeras entregas seguidas de la serie House of Cards, que pagó por adelantado, en lugar de probar primero con un episodio piloto.

Los datos sobre el contenido más visto y amado por sus clientes revelaron tres ingredientes claves: el actor Kevin Spacey, el director David Fincher y los dramas políticos producidos por la BBC. Así que la empresa encargó una nueva versión de la serie, la cual llegó a ganar el prestigioso premio Emmy y demostró así que los algoritmos tenían razón (y sabían mucho sobre sus usuarios). Los datos no sólo le sirven a Netflix para saber lo que funciona, sino también lo que puede funcionar en el futuro.

 

PirataHacker

 


Los datos ocultos en tu teléfono que pueden traicionar tu privacidad

Los teléfonos inteligentes han transformado nuestras vidas de muchas maneras. Nos conectan con el mundo exterior a través de correos electrónicos y redes sociales, nos orientan si nos llegamos a perder y nos asesoran sobre dónde comer o comprar. Sin embargo, toda esa comodidad y servicio tiene un costo. Y la dimensión de ese precio apenas lo estamos comenzando a comprender.

Expertos en seguridad explican que muchos asumen que si nuestra identidad permanece oculta, deberíamos sentirnos seguros en un mundo donde todos se preocupan por su propia privacidad. Un estudio sobre usuarios de tarjetas de crédito publicado hace poco reveló que solo se requieren cuatro datos para establecer una clara conexión entre un individuo y su aparentemente anónimo historial crediticio.Uno de esos datos puede extraerse de tu teléfono inteligente, a través del GPS instalado en el equipo, convirtiendo al móvil en una verdadera amenaza a la privacidad. Esa información sobre la ubicación geográfica, sumada a la data, las fechas y el número de serial del teléfono, revelan todos tus movimientos. Esos elementos son conocidos como metadata o archivos EXIP del teléfono. Cada uno ofrece una nítida pincelada de quién sos.

 

Ubicación geográfica o geotagging

Dar a conocer dónde te encontrás es una de las amenazas más comunes, debido a que muchas aplicaciones, comercios y empresas de mercadeo las utilizan en sus estrategias.

En Facebook, por ejemplo, existe el servicio de indicar automáticamente tu ubicación en cada post o mensaje de chat, a menos que deshabilites esta función. Una aplicación similar funciona en Instagram y Twitter, revelando tu ubicación exacta cuando creés que nadie está mirando.

 

Cómo revelan lo que hago

A principios de año, un ladrón conocido como Ashley Keats fue arrestado en Estados Unidos luego de que compartiera un selfie tomado con un teléfono que se había robado. A pesar de haberle cambiado el sim card al equipo antes de enviar la foto por Whatsapp, amigos de la víctima del robo lograron reconocer la ubicación del teléfono y llamaron a la policía.

Algo similar ocurrió recientemente con la aplicación para encontrar pareja Grindr, la cual está siendo investigada por exponer demasiada información de sus usuarios. La empresa de seguridad cibernética Synack indicó que si una persona crea tres cuentas distintas en Grindr y busca a un usuario específico, cada perfil puede suministrar medios para triangular la posición del usuario.

Y aun cuando la persona puede configurar el teléfono para que esto no ocurra, tu data puede ser capturada cuando realizás la actividad más básica de todas: hacer una llamada. Las compañías telefónicas recolectan en cada llamada la información sobre a quién llamaste, cuanto duró la conversación y dónde estabas cuando tuvo lugar.

Así que incluso cuando la conversación es privada, la gente todavía puede completar la información que falta para descubrir quién es el usuario.

¿Esto es legal? La verdad, sí. Cada vez que te conectás a una red social o utilizas un servicio en internet como Facebook, todos tus movimientos quedan registrados. Así como las compañías de teléfonos celulares tienen el derecho de guardar la metadata de tus llamadas, las compañías de redes sociales hacen lo mismo cuando usás sus plataformas para comunicarte con un amigo o tus seguidores. Eso está descrito en los documentos sobre términos y condiciones de cada usuario, algo que muy poca gente llega a leer. Por ejemplo, el contrato de Paypal totaliza unas 36.275 palabras, que lo hace más largo que Hamlet, de Shakespeare.

 

¿Qué más puede revelar el teléfono?

Las personalidades públicas y celebridades han sido las primeras en experimentar los problemas asociados con la metadata. El año pasado fue expuesta una base de datos por la Comisión de Limosinas y Taxis de la ciudad de Nueva York, registrando cada traslado realizado en el 2013.
La data, según la información de la agencia de investigaciones Neustar Research, contiene información sobre el origen y destino de cada viaje, la ubicación y el monto de la propina.

Tan pronto esta información fue hecha pública, Anthony Tockar, un estudiante de Northwestern que hacia pasantía en Neustar, pudo determinar dónde habían tomado taxis en Nueva York estrellas como Bradley Cooper y Jessica Alba, especular por qué y saber qué tan generosas (o no) habían sido las propinas que le dieron a los conductores.

Tockar fue capaz de conocer esto gracias a las fotos que los paparazis toman a las estrellas entrando o saliendo de los taxis, las cuales usualmente muestran los números de las placas de los vehículos.

 

¿Qué tan preocupado debemos estar?

Mientras más plataformas uses en internet para comunicarte, mayores son las probabilidades de ser hackeado. De hecho, en un plano más personal, el hacker puede ser incluso alguien muy cercano a ti, como una pareja celosa. 

Software dedicados a espiar equipos telefónicos se venden libremente en internet, y son capaces de monitorear la actividad de un celular, como su ubicación, llamadas y mensajes de textos. Uno de ellos es el Jailbroken, un producto que le permite a los hackers descargar aplicaciones que Apple no aprueba. Aunque este tipo de software es usualmente publicitado como herramienta para supervisar la actividad de los hijos, no significa que ese sea el uso más común.

En un nivel más sofisticado, existen los programas que permiten el reconocimiento facial. El más popular es el DeepFace, utilizado por Facebook para reconocer a tus amigos en las fotografías. El gobierno estadounidense busca desarrollar esta tecnología de reconocimiento facial, lo cual ha generado temor sobre lo que esto puede representar para nuestra privacidad.


¿Qué deberían hacer las compañías?

Es importante comprender que cuando usás las redes sociales no solo sos un consumidor, sino también el producto, por lo que sería desventajoso para las compañías dedicadas a las redes sociales cambiar el modelo de negocio para complacer a sus usuarios. Sin embargo, esta situación también crea una oportunidad para que otras compañías produzcan software que permitan ocultar o alterar tu metadata.

Una aplicación llamada CacheCloak está siendo desarrollada para enmascarar la información del GPS de tu teléfono, enviando a través de Google o Yelp múltiples rutas posibles de tu trayectoria en vez de la que al final utilices. Otro mecanismo para proteger tu privacidad es utilizar contraseñas a través del reconocimiento de voz. Así como puede desbloquear tu teléfono inteligente, la voz puede ser la manera como podamos bloquear nuestra tecnología en el futuro.


¿Qué puedo hacer para protegerme?

Afortunadamente hay muchas cosas que pueden hacerse para disminuir la cantidad de metadata disponible al público. La más sencilla es revisar la configuración de tu teléfono para asegurar mayores niveles de seguridad, y elegir cuáles aplicaciones te gustarían utilizar o no relacionadas a la data de ubicación.

En los teléfonos viene prestablecida la función "Permitir Acceso a la Ubicación" en las aplicaciones. Frente a eso tienes la posibilidad de seleccionar: Siempre, Mientras uso la aplicación o Nunca.

En cuanto a las redes sociales como Instagram, Facebook y Twitter, podés configurarlas para que solo tus amigos puedan ver la información que compartís. Por ejemplo, en Facebook podés activar la función "Revisar la información donde tus amigos te mencionan antes de que aparezca en tu timeline", de modo que nada es publicado sobre vos en tu perfil sin tu consentimiento.

Y por supuesto, no olvides desactivar la función de ubicación geográfica.

Sin embargo, la recomendación final es: si no querés que tu información privada (como las fotos) termine en manos indeseadas, entonces no las compartas.

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