INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA PARTICIPACIÓN INTERMEDIA. IMPORTANCIA DE LA CATEGORÍA DE “VECINO”, CERCANO

22 November 2017

Nuestra sociedad ha desarrollado muchas formas de participación ciudadana que tratan de suplir falencias de nuestro sistema político, que se ha alejado, en numerosos casos, del vecino, de la persona concreta. Estas nuevas formas no están contempladas en este sistema que atiende sus reclamos en forma ocasional.
La importancia de la cercanía en el accionar social, es lo que destaca el autor.


por Heraldo García



La categoría de vecino tiene alcances especiales, mientras la categoría de ciudadano, mira más hacia el ideal racional de la realización personal y colectiva, el concepto de vecino tiene una valoración afectiva mucho más desarrollada, que implica una nueva escala de valores y de objetivos para la actuación, que tienen que ver con la cercanía, el contacto, la relación personal, histórica, afectiva, valorativa de las personas que tienen un trato directo, en una realidad conocida, connatural y compartida. Permite pensar en soluciones verdaderamente personalizadas, adecuadas a cada necesidad, y valoración. Con el objetivo de simplificar muchas veces se universalizan los reclamos y terminan siendo sólo una estadística. Para el fomentista el vecino es mucho más que eso, es aquella persona que conoce por su nombre, que sabe dónde vive, como está compuesta su familia, y tal vez cuáles son sus necesidades y sus preferencias. También comparten una experiencia histórica común, que los hace cercanos, en la que comparten un mismo “idioma” porque las palabras tienen una valoración asociativa particular, por su enraizamiento en el “limo” de experiencias comunes. Un funcionario, en el mejor de los casos, puede tener una muy buena estadística de la problemática de un barrio, pero lo más probable es que el vecino, o el vecinalista, entienda mucho más profundamente qué es lo que necesita ese otro vecino. Para el funcionario una calle sin asfalto es, en general, sólo eso, una calle sin asfalto, para el vecino es apreciar el sentimiento que tiene esa mamá conocida que tiene que llevar a sus chicos a la escuela y chapotear ese barro o esa mujer mayor que tiene dificultades para caminar y que no puede desplazarse.
Esos dos elementos la cercanía y la connaturalidad del ambiente compartido, hacen que esta categoría de vecino tenga connotaciones especiales, y que defina una manera de actuar y de planificar particular, de acuerdo a otros objetivos, a otras metas, más adecuadas a una realidad más profundamente conocida.
Es en esta idea de “vecino” de “cercano” que tenemos una posibilidad comunicarnos, para expresarnos y poder entender al otro más profundamente.

INDIVUDUALISMO GREGARIO

La filósofa alemana Hannah Arendt (HA) describe a los grupos humanos dentro de los regímenes totalitarios como un individualismo gregario, esto es que están aislados pero juntos, “amontonados” podríamos decir. Esta imagen tiene una fuerza increíble, nos da la idea intuitiva de que se está cercenando algo inherente al ser humano. No se registra comunicación entre las personas. HA describe conversaciones con jerarcas nazis en las que los veía totalmente alienados. Ella plantea que el poder está en la comunicación. La masa incomunicada entre sus miembros puede ser manipulada por la ideología. En los grupos totalitarios la gente conoce al otro mediatizada por la ideología, entonces el que está a mi lado no es ni Juan ni Pedro, ni Roberta, ni Gabriela, sólo se los califica dentro de un genérico por su condición social, racial, política o incluso sexual, ahondando una realidad que hoy está de moda llamar “la grieta”.
Un conocido escribió una interesante nota periodística hace años titulada “Complejo de supermercado” donde describía la obsesión de la mayoría de la gente por “etiquetar” todo, incluidas las personas.
La cuestión puede plantearse dentro del reconocimiento de una realidad que es absolutamente increíble, y la podemos esbozar con estas preguntas:
¿Qué tiene el ser humano que lo hace pasible de ser conocido de una manera más profunda que esta forma externa que nos proporcionan la ideología o los medios de comunicación?
¿Por qué cuando conocemos a una persona más profundamente se bajan las barreras, y más allá de su condición social, de sus ideas políticas, o religiosas, vemos a la persona, a su interioridad, a sus sentimientos, a su realidad histórica?

EL TAMAÑO DE LA POLIS DEBE PERMITIR LA AMISTAD SOCIAL.

Esta realidad sólo la podemos conocer dentro de una comunidad que nos de las condiciones para hacerlo, estas condiciones, como decía ya Aristóteles, deben ser la de su escala. El filósofo griego expresaba la necesidad de que las polis no fueran demasiado extensas para que se pueda desarrollar la “amistad social”. Los seres humanos tenemos una limitación concreta a la hora de conocer de esta una manera más profunda a otras personas, es que necesitamos tiempo, es como si necesitáramos tiempo y contextos adecuados para que se vaya develando su interioridad. En las grandes ciudades la gente, se conoce, en general, en forma superficial y casi siempre mediatizada por alguna ideología, vemos la manera como va vestido el otro, sus gestos, su forma de hablar y como no tenemos tiempo, lo etiquetamos, es un negro, es un pobre, es un oligarca, es un superficial, es … La rapidez con la que se vive no permite reparar en el otro y sólo lo asimilamos a una idea que nos formamos por su aspecto.
Tenemos la necesidad de manejar lo que nos rodea, o por lo menos nos acostumbramos a plantearlo así. Podríamos preguntarnos cómo podría ser la vida si en vez de tratar de poner nombre rápidamente a todo lo que nos rodea pudiéramos “aguardar” un tiempo y nombrar las cosas prudentemente, conociendo primero las cosas más en profundidad, o incluso suspender el juicio, como decían los antiguos escépticos (epojé), hasta ver más claramente.
Lo cierto es que está probado que las comunidades sobredimensionadas no permiten que los seres humanos nos comuniquemos en profundidad.
En mi experiencia de fomentista, he visto en reiteradas ocasiones, que los reclamos de cada barrio para los vecinalistas tienen nombre concreto, es Juana, la ancianita de la vuelta que fue asaltada y golpeada, es la madre de Roberto mi compañero de escuela, que me ayudó aquella vez de la inundación, es la mamá que no tiene posibilidades de llevar a sus hijos a hacer una actividad a un precio accesible, es el Gabriel, el peluquero, que rompe su auto cuando va a trabajar porque no está arreglado el bache, es María, la señora mayor de la vuelta que no puede desplazarse por las calles embarradas, etc.
En la pequeña escala se bajan las barreras de la ideología, y ya no somos más peronistas o radicales, o comunistas, somos Juan, Pedro, Alejandra, Liliana, etc., con nuestros defectos y virtudes, pero personas originales, únicas. Llegando a ese estado pueden hasta resultar graciosos los comentarios acerca de la ideología o la filiación partidaria de cada uno, porque vemos que eso no es algo constitutivo de la persona. La pequeña escala del barrio nos permite conocer a las personas más profundamente.

ACCIÓN, ORIGINALIDAD
Arendt también plantea que la vida humana tiene para ella tres niveles, el primero es el de la supervivencia biológica el Trabajo, donde se registran las funciones para la supervivencia, luego el de la Labor, dónde el hombre fabrica elementos que modifican su entorno y por último, el de la Acción, que define como específicamente humano, y es el que reviste una característica propia, su originalidad.
El Ser humano es ante todo original, y que sólo puede ser conocido si prestamos atención y le dedicamos tiempo, en las grandes urbes, o en los grupos totalitarios (cómo plantea la autora) esto es casi imposible, porque nos regimos por la ideología, o sea una idea abstracta de lo que es la realidad y queremos hacer encajar dentro de ella a todo lo que nos rodea. La realidad es mucho más rica de lo que podemos pensar, y por ello es que se generan los distintos conflictos entre personas, entendemos que esta realidad es de determinada manera porque nuestra necesidad de manejar lo que nos rodea, tal vez sin mala intención, hace que adhiramos a distintas maneras de ver la vida, en forma dogmática, rígida, y entonces decimos, “ la cosa es así” o “esto funciona de esta manera” y es ahí donde se genera el conflicto si no estamos abiertos a otra visión de la realidad.

CRISIS DE REPRESENTACIÓN
En cuanto a la teoría política, se registra una severa crisis de representación, que no es nueva, viene desde hace años y creo se enraíza en la falta de confianza, en nuestros representantes. Aventuro una hipótesis sobre esta crisis, nosotros conocemos a los candidatos casi exclusivamente en forma externa, por una ideología o por una imagen que nos presentan de ellos, pero casi nunca podemos lograr conocer a la persona en su originalidad, me atrevería decir en su profundidad, y es por eso que luego de votar, en la mayoría de los casos, tenemos gran incertidumbre sobre si se cumplirá o no lo que nos han prometido.
Que distinto sería si los candidatos fueran nuestros vecinos, aquella gente cercana a nosotros, personas que podamos conocer más profundamente, desde hace más tiempo. Comento el caso de un par de elecciones para delegado que se dieron en la las delegaciones de Batán y en Sierra de los Padres, en ambos casos había candidatos apoyados por partidos políticos y candidatos vecinalistas. En uno y otro caso los primeros puestos fueron ganados por los vecinalistas, aún sin un despliegue económico o de influencias, los candidatos políticos, fueron desplazados a terceros y cuartos puestos, mientras habían hecho una inversión, en algunos casos increíbles, los vecinalistas hicieron campaña, casi exclusivamente de boca a boca.
Tuve que cubrir periodísticamente las elecciones en Sierra de los Padres y cuando se consultaba a un vecino decían: “Es Jorge, que estuvo en la Sociedad de Fomento, y que está casado con Juana, y los hijos juegan a la pelota en tal lado, es un buen tipo”, en cambio cuando hablaban de un candidato apoyado por partidos políticos decían: “No lo conozco bien, dicen que lo apoya fulano”. La gente confiaba en los conocidos, aún conociendo sus defectos, porque tenían la seguridad de que tipo de persona era y que podían esperar de ella.

CANDIDATOS POR JURISDICCIÓN

Pensando en esta brecha que se abre entre candidatos y votantes, actualmente, tal vez sería bueno pensar en que los políticos puedan ser elegidos, por lo menos en las instancias más bajas, por jurisdicción, dando la posibilidad de que los votantes tengan la posibilidad de conocerlos más profundamente, en su originalidad, y saber sus antecedentes, no ya por los medios o por una campaña política, sino por haber estado cerca.

VALORACIÓN DEL QUE ESTÁ “CERCA”

Y en cuanto a la planificación de nuestra sociedad invito a valorar en mayor medida la opinión de las personas que están “cerca”, que son del barrio, de la asociación de fomento, la cooperadora de la escuela, la ONG, la cooperativa, etc. y que conocen no solo lo estadístico, sino también de “cerca” a la gente que va a ser la destinataria de las acciones políticas, y entienden más acabadamente que puede ser mejor para cada caso porque conviven con esas personas y sus necesidades.
¿Acaso sea necesario repensar nuestro sistema político para permitir que el desarrollo de estas entidades puedan tener injerencia institucionalizada y no ya espontánea?


Heraldo García
Presidente de la Federación de
Asociaciones de Fomento
de Gral.
Pueyrredón
Estudiante de Filosofía.

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