La paz está llegando a América Latina

27 September 2016

El último conflicto armado de América Latina comienza a desactivarse. El Acuerdo de Paz firmado entre el estado colombiano y las FARC nos permite soñar con una nueva era para nuestras naciones, sin guerras, con democracias estables y con una convivencia basada en una mayor justicia social.  

Por Alberto Subiela

Desde los inicios de la vida independiente de sus aún jóvenes naciones, América Latina se caracterizó por ser una región de excesos. Tras las heroicas guerras de la Independencia sobrevinieron sangrientas guerras civiles, dictadores tiránicos y salvajes, más guerras civiles, países enteros al borde del exterminio por guerras contra las naciones vecinas y hermanas, pueblos enteros que se alzaron en armas, en lucha por una justicia que nunca llegaba, intervenciones de guante blanco de las grandes potencias “civilizadas”, que trajeron más sangre, erráticas revoluciones, y como frutilla de torta, el narcotráfico con su galería de personajes no menos novelescos que los anteriores. Todo vivido en nuestros paisajes tropicales, cálidos, húmedos, fríos, llanos, montañosos, donde hasta el clima parece querer llamar la atención con demasías que ponen al hombre al borde de sus posibilidades. Esta América Latina de colores fuertes y vivos fue la que inspiró a los grandes escritores, poetas, músicos, pintores y hasta directores de cine. Cae como una fruta tropical aquí el nombre de Gabriel García Márquez, con sus colosales Cien años de Soledad, pero también entran aquí los de Cortázar, Alejo Carpentier, Eduardo Galeano, los desaforados murales de Diego Rivera, las infinitas músicas populares que recorren el continente de Tierra del Fuego al Rio Bravo. Todos estos años de violencia, mal que nos pese, nos dejaron este legado artístico, esta identidad cultural llena de héroes, de malvados, de mártires y santos populares. Pero de a poco va llegando un cambio.

Posiblemente no sea buena noticia para la literatura, pero estos tiempos moderados y dialoguistas, tienden a instalar una convivencia más pacífica, donde seguramente no se soñará con colosales revoluciones que instauren de un plumazo, la justicia social y el fin de la pobreza, así como ya no son tantos aquellos que querían imponer feroces purgas disciplinarias a los pueblos, para que aprendan a respetar las jerarquías sociales. Estas grises democracias latinoamericanas, se van asentando con muchos problemas sin resolver, con frustraciones, y algunos modestos logros. Y un logro muy valioso es el acuerdo de Paz que se firmó ayer en Colombia. Las FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, son las últimas de las guerrillas latinoamericanas que aún están activas y con poder, de todas aquellas que surgieron en la década del ´60, bajo el portentoso ejemplo y bandera del Che Guevara.

Tras cincuenta años de guerra, este acuerdo propone, en principio, que las FARC abandonen la lucha armada, facilitar la incorporación de todas las personas que integran la guerrilla, a la vida ciudadana, la progresiva reafirmación de la soberanía del estado sobre los territorios ocupados, y el sometimiento de algunos líderes guerrilleros a la justicia ordinaria. De pronósticos pesimistas está lleno hoy el mapa político colombiano, pero el espíritu general que se ve es que la gente quiere mirar hacia adelante. Si se habla de venganza y de pagar las culpas, todos, de los dos lados tienen motivos más que válidos para seguir con la guerra, pero la mayoría ha entendido que por ahí no se va a ningún lado. Va a ser un camino muy difícil, primero, habrá que desactivar los focos armados que no responden a sus jefes, tanto del lado de los paramilitares como de los guerrilleros. Otro gran desafío será la incorporación de todos los campesinos y todas las actividades económicas que están en las zonas ocupadas por la guerrilla a la economía nacional. Y otro enorme interrogante será la actitud del narcotráfico. Lo que se sabe es que, esas organizaciones que producen grandes cantidades de droga que se exporta a todo el mundo no se identifican totalmente con ninguno de los dos bandos y negocian con todos. Aunque los Estados Unidos acusaron históricamente a las FARC de controlar el narcotráfico, la realidad es mucho más compleja.

Pero la principal dificultad que tiene el acuerdo de paz, está en los corazones de los involucrados, buscar una reconciliación es un duro trabajo que depende de cada persona, en este caso de cada colombiano y un poco de cada latinoamericano, pues todos somos parte del asunto. Por eso es tan importante la presencia y la acción del Papa Francisco, sembrando este mensaje de Paz, que no es tan fácil de pronunciar. No le salen gratis al Papa sus intervenciones en favor de la Paz, recibió duras críticas de ambos bandos en Cuba cuando abogó por el restablecimiento de las relaciones con otros países. En Siria y medio oriente no anduvieron con vueltas, directamente lo amenazaron de muerte. Luchar por la Paz en el mundo es un trabajo bastante peligroso y antipático. Son muchos los que prefieren seguir con los conflictos a renunciar a un palmo de sus razones, o de sus negocios.

Pese a todo, preferimos ser optimistas. Hoy comienza un camino, que si Dios quiere, pondrá fin al último gran conflicto armado de nuestra América Latina.

 

Para ver muy buena información sobre el acuerdo:  www.acuerdodepaz.gov.co

 

 

Lo más leído

logo50 Acción 1

Noticias Zonales

Opinión