Supongamos que tienen razón

05 November 2017

 

Supongamos que es verdad que el estado lo deben administrar los empresarios y no los políticos

Supongamos que es verdad que el cien por cien de los seres humanos, tiene como único y principal objetivo en la vida, acumular dinero. Si suponemos que eso es verdad, solo los empresarios serían sinceros. Los políticos, los humanistas, los filósofos, los religiosos, los revolucionarios, no serían más que mentirosos ocultos en disfraces curiosos con el único fin de rapiñar dinero.

Supongamos que es como dicen los gurúes de los nuevos tiempos, que Gandhi tenían fabulosas cuentas bancarias en Suiza, que Perón depositaba su caca en inodoros de oro macizo.

Supongamos que tienen razón, que las discusiones políticas entorpecen el progreso económico. Que la existencia de partidos políticos con distintas ideas y proyectos, genera ruido, que espanta a las inversiones extranjeras que son las que generan progreso (los extranjeros saben cómo hacer las cosas para que sean productivas). Que tenemos que estar todos juntos, olvidar las diferencias, olvidar el pasado.

Supongamos que está bien eso de olvidar el pasado, olvidarse de los golpes de estado, de la represión, de las luchas obreras, del peronismo, del antiperonismo, de los 30 años que Yrigoyen tuvo que andar escondido gastando su vida y su patrimonio haciendo revoluciones, solo para lograr que podamos votar, (elecciones, cuanto lío de gente y gasto, pudiendo hacer todo por computadora). Eso no importa, es el pasado, el mundo empieza hoy. La Sociedad Rural Argentina empieza hoy, no sabemos si alguna vez apoyó algún golpe de estado (o todos ellos), los grandes grupos económicos como Macri-Socma, Techint nacieron hoy como fruto del trabajo individual de sus dueños, y no de políticos que les dieron subsidios y favores, en su momento como medidas  de gobierno de buena fe, para apoyar la industria y generar empleo, y en otros momentos por simple complicidad con otros tipos de gobiernos más afines… pero que estoy diciendo, eso no existe, es el pasado.

Supongamos que es verdad, que lo mejor es que todos los medios de comunicación tengan un único dueño, así no hay voces que dividen, distraen, generan discordias y grietas, que lo mejor es que todos los que hablan en televisión, en las grandes radios y en los diarios respondan y obedezcan a un único patrón. Porque basta que aparezca un canal por chiquito que sea para que diga algo distinto y el público (la gente) se embarulle y empiece a protestar y a contagiar a otros.

Supongamos que está bien reprimir todas las manifestaciones callejeras y actos políticos de masas, porque lo único que consiguen es entorpecer el tránsito de personas y mercaderías lo que perjudica la economía. Y los actos, los actos, un bochorno, ese gastadero de plata en colectivos y choripán, para qué? Cuando un dirigente quiere hablarle a la gente debe hacerlo por televisión, y el dueño del canal le asignará los minutos y el espacio que le corresponde según su criterio, ya que para eso es un empresario, y como dijimos en el primer ítem, solo los empresarios saben cómo administrar.

Y hablando de televisión, supongamos que estamos de acuerdo con que sean los locutores de televisión quienes deciden quien es bueno y quien es malo. Estamos de acuerdo con esto porque son ellos quienes tienen el rating. Ni los jueces, ni los diputados, ni los líderes morales o religiosos de la sociedad tienen rating. Es un sistema mucho más ágil, no hay pruebas, ni testigos, ni abogados charlatanes, los locutores son los únicos fiscales, jueces, hacen alegatos y condenan a las hogueras mediáticas a los que son de otro partido político o tienen ideas distintas. Ojo, los locutores hacen esto siguiendo las órdenes de su único dueño y patrón.

Supongamos que todo esto está bien. Que es lo que corresponde para lograr el progreso económico (lo que es muy discutible, pero aquí suponemos que es así). Aun así, creo que esta sociedad no es deseable. Aunque estemos convencidos de que es la única manera de lograr avanzar en la tabla de potencias mundiales, aún así, no nos gusta. Aunque por un momento olvidemos que este camino nos va a traer más endeudamiento, más marginación social, más dependencia, y aunque supongamos que el prometido progreso económico va a llegar como lo dicen los gurúes, aún así este camino no es bueno.

Aunque nuestros compatriotas han decidido creer que este camino nos va llevar a un mejor lugar, aún así elegimos la cultura democrática, la Patria, los vínculos con Latinoamérica, la libertad de expresión y la existencia de múltiples canales para que se escuchen todas las voces y no solo la del que tiene la sartén por el mango.

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