Cooperativa trucha en Jujuy

14 January 2017

Los mismos medios de comunicación que son muy duros a la hora de criticar y buscar defectos al movimiento cooperativo de trabajo, “no vieron” una operación política de la que es parte el gobernador de Jujuy, que incluyó la utilización política de una “cooperativa” que recibe subsidios y no realiza ningún trabajo ni actividad concreta.  

Por Alberto Subiela

Las cooperativas de trabajo tienen problemas, como las sociedades anónimas tienen problemas o las multinacionales tienen problemas. Esta obviedad viene a cuento porque desde estas páginas (virtuales) solemos destacar los aspectos positivos de las cooperativas, su democracia, su independencia, la inversión de sus excedentes económicos en el progreso de su terruño, la enorme capacidad de generar puestos de trabajo aun en los tiempos de crisis. Entendemos que este discurso puede provocar la equívoca idea de que las cooperativas son como mundos perfectos donde no existen los conflictos. Es claro que no es así, las cooperativas tienen muchos problemas. A veces los principios cooperativos no se cumplen como deberían, e incluso están expuestas a que se produzcan ilícitos y fraudes. Aun así, las posibilidades de que haya corrupción en una cooperativa son mucho menores a la corrupción que se da en las sociedades anónimas, o en otro tipo de sociedades, por la simple razón de que las cooperativas tienen más controles, primero de sus propios asociados, que son los primeros en ir a golpear las puertas si ven que las cosas no van bien, y luego por los controles del estado en todas sus instancias. Las cooperativas deben tener estatutos, hacer asambleas, presentar balances, presentar padrones de asociados y tantas otras cosas. Mientras en las sociedades anónimas el estado se limita a controlar que paguen los impuestos, en las cooperativas el estado controla toda la constitución social, además de ver también que se paguen a rajatabla todos los impuestos.

En los últimos años, la salida de la crisis del 2001 propició la formación de muchas cooperativas de trabajo. El cooperativismo, se convirtió en la forma que encontraron grandes sectores de la población para recuperar el trabajo y la cultura del trabajo. Fábricas recuperadas por los trabajadores, comunidades indígenas, movimientos sociales, organizaciones que se habían formado para protestar se transformaron en cooperativas y se pusieron a trabajar y producir. Este crecimiento tan acelerado tuvo turbulencias y conflictos, hubo cooperativas que no lograron sobrevivir al entusiasmo inicial. Otras fueron muy cuestionadas políticamente por el apoyo que recibían del estado.

Por otro lado aparecieron empresarios rufianes que descubrieron que podían ahorrarse  sueldos y cargas sociales, haciendo que los trabajadores formaran una empresa cooperativa. La empresa así dejaba de tener empleados, simplemente le pagaba a la cooperativa por su trabajo. Esto provocó que nos encontremos con trabajadores en una muy mala situación económica y laboral, que trabajan para cooperativas que no tienen capital, que dependen de un solo cliente y que no tienen los beneficios sociales ni la estabilidad laboral de un trabajador en relación de dependencia. Esto generó graves conflictos que perjudican a todo el movimiento cooperativo, porque la mala situación de estos trabajadores  fue aprovechada por los grandes medios de comunicación para desprestigiar a todas las cooperativas.

La cuestión de la supuesta politización de las cooperativas también tuvo sus bemoles, más desafinados que en el caso anterior. Acá nos metemos otra vez en los pantanosos terrenos de la cuestión mediática. Estos grandes medios explotaron los prejuicios de cierto sector social de derecha, o incluso de porteños progres que ven con mucho desdén y desprecio a los emprendimientos populares. Vamos a dejar de lado los calificativos que se suelen usar, y los prejuicios que se suelen expresar, aunque seguramente queda claro de lo que se está hablando. Contra todo este maltrato, estos insultos y mentiras, la mayoría de las cooperativas de trabajo crecieron, siguen trabajando, hacen obras, compiten con grandes empresas. Pero esta semana aparecieron nuevas cooperativas truchas, y lo interesante es que esta vez los acusadores son los acusados. Un dirigente políticamente correcto, muy bien tratado por la corporación de medios de comunicación como es el gobernador de Jujuy, incurrió exactamente en el mismo recurso del que se acusa a las cooperativas de trabajo. En el informe publicado el 8 de enero por el periodista Horacio Vertbisky en Página 12 se detalla toda la operación por la cual el actual gobierno jujeño le otorgó subsidios por $822.000 a una cooperativa que no registra empleados, ni realizó ninguna actividad desde que fue constituida en 2012. Casualmente los integrantes de esta cooperativa son los familiares directos del principal testigo en el juicio contra la dirigente Milagros Sala. Esto es, lisa y llanamente una cooperativa trucha. El actual gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, es parte de una maniobra que ensucia al cooperativismo, ya que usa la figura legal de una cooperativa con el único fin de pagar favores políticos a personajes de dudosa reputación. Entonces ¿quién es responsable de que existan cooperativas truchas? El cooperativismo debe ser reivindicado. Y las cooperativas deben estar unidas para seguir mostrando ese camino de progreso social. Pero hay piedras en el camino. Son los organismos de control estatales los que deberán mejorar su tarea que por lo visto, consiste en mirar con lupa a algunas cooperativas y hacer la vista gorda con otras. 

 

Fuente:  https://www.pagina12.com.ar/13052-el-precio-de-la-mentira

 

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