Sigan pegando

06 January 2017
Germán Garavano Germán Garavano

Germán Garavano, en nombre del gobierno nacional, difundió su intención de bajar la edad de imputabilidad. Una medida que busca ganar votos para la legislativas y que, su simple mención, representa otro golpe a los sectores más débiles de la sociedad.

Por Francisco Costantini

Leo que el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, dijo que la posición del Gobierno es asumir que existe “una situación en la franja de 15 años relacionada con el delito y que es necesaria una nueva ley que aborde el régimen penal juvenil”. Sin proponérmelo, casi, pienso en todos mis alumnos de catorce y quince años. Están los que estudian más, lo que estudian menos, los que prefieren el deporte, los que eligen la música o el dibujo. Tienen en común que son adolescentes, con todo lo que eso significa. Se enamoran por primera vez, sufren el primer rechazo, algunos son discriminados, otros respetados, algunos envidiados. En general, se oponen a todo lo establecido. En general, también, cuando se los alienta, construyen un pensamiento crítico y obran en consecuencia. Forman centros de estudiantes, cooperativas, realizan colectas por lo más necesitados. También, claro, cada tanto ponen a prueba los límites que imponen la institución y la sociedad. Pero la gran mayoría de estos niños —porque son niños— jamás suele ser un problema para los demás. Los que sí —esos que agreden, atemorizan— son aquellos que cargan sobre sus espaldas una historia pesada: padres ausentes o entornos familiares muy violentos. Los docentes lo sabemos: cada alumno es el reflejo, la consecuencia, de la familia de la cual proviene. A esos niños, al menos en las escuelas donde trabajo, son a los que se contiene más, se les da más chances, se busca retenerlos, sabiendo que si abandonan la educación formal quizás ya no tengan otra oportunidad. Pero la escuela tiene un límite, zonas que exceden su competencia, las capacidades de directivos y docentes. Uno esperaría que el Estado allí se hiciera fuerte para proteger a estos niños que no tienen familia que lo haga. Uno esperaría, pero no es lo que pasa. Y para colmo ahora se proponen castigar más, como si fuera demasiado castigo la vida que les tocó —subrayo: que les tocó— en suerte.

Le pregunto a un amigo mío, un profesional, el Licenciado en Psicología Pablo Castro, sobre este asunto. Antes de dar una respuesta, a él también le surgen interrogantes. “En primer lugar, qué es la adolescencia de la época. Pareciera que el adolescente ya no es alguien a proteger, educar, cuidar; sino alguien de quien nos tenemos que cuidar. Por otro lado, ¿la baja de la edad de imputabilidad implica que ese joven en conflicto con la ley será responsable de sus actos? Ser responsable de mis actos de modo genuino es un proceso que no depende de un juez. Para llegar a esa responsabilidad subjetiva el joven en conflicto con la ley necesitará de un dispositivo más bien terapéutico que carcelario. Lo cual hoy prácticamente no existe”. Si esto no se hace de esta manera, dice Castro, el camino a la reincidencia está garantizado. Sin embargo, me aclara que no se trata de darles “palmaditas en los hombros” a estos adolescentes, sino de potenciar la reflexión sobre lo que se hizo y ofrecer modos de vida alternativos.

Desde el Centro de Estudios en Política Criminal —CEPOC—, creado por los abogados María Laura Böhm, Claudia Cesaroni, Mariano D’Ambrosio y Mariano Gutiérrez, explican por qué no se debe bajar la edad mínima de responsabilidad penal; dan diez motivos, solo los menciono, ustedes pueden seguir el link y leerlos en profundidad:

  1. Porque sería regresivo.
  2. Porque el único objetivo es el castigo.
  3. Porque no es cierto que sea el único modo de brindar garantías a los adolescentes de 14 y 15 años.
  4. Porque no se trata de sancionar más leyes sino de cumplir las que ya existen.
  5. Porque la cantidad de adolescentes de 14 y 15 años que cometen delitos graves es ínfima.
  6. Porque si el Estado no es capaz de controlar las instituciones de encierro, mucho menos podrá controlar las que piensa crear.
  7. Porque el sistema penal es discriminatorio, selectivo y estigmatizante.
  8. Porque los pibes son el eslabón más débil de los grupos delictivos y las empresas criminales.
  9. Porque las penas previstas no son intocables.
  10. Porque van a meter presos a las principales víctimas del neoliberalismo que la sociedad votó y aceptó durante una década.

Cito lo que explica el punto 10, porque hace referencia al verdadero problema que tiene esta sociedad en la que vivimos: la falta de memoria, la hipocresía, la falta de solidaridad, de empatía, la incapacidad de hacernos cargo de lo que hemos hecho: “Los adultos tenemos la obligación de hacernos cargo de nuestras decisiones, no solo de las que tomamos individualmente, sino de lo que avalamos, aceptamos o consentimos como sociedad. Y ser consecuentes con lo mejor de nuestra historia, con la decisión, que alguna vez tomamos, de que los únicos privilegiados sean los niños”.

Todo sube en este país: las tarifas, el desempleo, la inflación, el endeudamiento. Cuando deciden bajar algo es esto, la edad a la que un niño puede ser enviado a la cárcel. Todos golpes, uno tras otro, a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.  

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