Luz verde para Azul

21 October 2016
Juan Montenegro y Luciano Rodriguez Juan Montenegro y Luciano Rodriguez Foto tomada de la página de Facebook de Luz verde

En la ciudad de Azul se está llevando a cabo la campaña Luz verde que consiste en la recolección y reciclado de botellas, materia prima de la fábrica recuperada Sudamtex. Dialogamos con Juan Montenegro y Luciano Rodríguez sobre esta campaña y, también, sobre la cooperativa de trabajo que integran.

La situación de las fábricas recuperadas es muy delicada en el actual contexto político-económico. Ante este panorama, la creatividad y la asociación con otras instituciones son acciones que permiten vislumbrar una salida. La cooperativa Sudamtex Ltda. atravesaba una situación bastante delicada, según nos cuentan dos de sus integrantes —Luciano Rodriguez y Juan Montenegro— y el reciclado de botellas surgió como una forma de abaratar los costos, a la vez que repercute positivamente en el medio ambiente.

¿Cómo surgió esta propuesta?

Juan Montenegro: Esto empieza porque se acercan a la empresa con esta idea las concejales Erica Torena y Viviana Del Rio. Además, el proyecto involucra a la agrupación Oveja Negra y a Madre Tierra. Así, de este este trabajo en conjunto, se origina la campaña Luz verde, cuyo objetivo es que la botella no llegue al basural, y así limpiar nuestra ciudad, limpiar nuestro ambiente. La botella tarda doscientos años en biodegradarse. Hoy en día el basural de Azul se encuentra colapsado, y el 40% de esa basura son botellas. No hay que olvidar que la botella de plástico es un derivado del petróleo, por lo tanto, reciclarla es ayudar a conservar ese recurso.

¿Qué uso le dan a las botellas en la fábrica?

Juan Montenegro: Es nuestra materia prima. La lavamos, la picamos y la transformamos en fibra poliéster, que tiene muchas utilidades: filtros, telas no tejidas, correas, indumentaria, etc.

Antes la materia prima la comprábamos en Buenos Aires, lo que representaba un alto costo. Sin embargo, con lo que recaudamos de botellas en Azul no podemos cubrir la demanda diaria que tenemos de en producción, donde estamos consumiendo entre 2.000 y 3.500 kilos de botella. Por eso, de a poco, la idea es expandir el proyecto a las localidades vecinas.

¿Cómo se formó la cooperativa?

Luciano Rodríguez: Hace dos años atrás se armó un conflicto con la patronal, que decidió abandonarnos. Un lunes nos presentamos a trabajar y nos encontramos con que faltaba una máquina, un de las más importantes. A raíz de eso empezó el conflicto, ningún encargado se presentó ni tampoco la patronal respondía nuestros llamados. El conflicto duró seis meses, con muchas idas y vueltas con el municipio porque había intereses de por medio. Entonces surgió la posibilidad de recuperar la empresa, y se acercó a nosotros Luis Caro de fabricas recuperadas (trabajaba con el gobierno anterior). En dos días se armó la cooperativa. Al principio éramos treinta y tres personas, hoy somos veinte. Gracias a Dios estamos todos trabajando.

¿Qué significó para ustedes este cambio?

Luciano Rodríguez: Es muy complicado llevar semejante estructura al hombro. Venimos de ser todos cambiadores de bobina y pasamos a manejar números, plata, papeles... No es fácil. Afortunadamente tenemos un asesor legar y contadores amigos que no están dando una mano para llevar adelante la empresa.

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