El conocimiento como eje de la sociedad y la economía

10 September 2016

En el marco del 2º Congreso de FEDECOBA, entrevistamos a Henoch Aguiar, vice-presidente de ARSAT, quien habló sobre el rol crucial de las telecomunicaciones en el mundo actual y en el que se aproxima.

Durante su exposición en el congreso, Aguiar insistió en el advenimiento de un nuevo tipo de sociedad donde el motor de la economía ya no será el capital, sino el conocimiento. En este sentido, la conectividad juega un rol crucial, y por eso destacó las inversiones que ARSAT está realizando para llevar mejor internet a aquellos lugares donde los grandes monopolios no van.

¿Qué rol tienen las telecomunicaciones en la sociedad actual?

Todos los análisis serios que hablan sobre el futuro de la sociedad, marcan que el conocimiento que posean las personas será aquello que las va a distinguir, y que les va permitir desarrollarse, ser competitivos. Entonces, conectividad y educación son las dos claves para hacer que una comunidad, chica o grande —da lo mismo— se pare, se ponga de pie de cara al futuro. En cambio, una gran ciudad, remolona, basada en los viejos principios de la industria y los servicios, que no entiende que hoy los bits controlan a los átomos, que todo lo que nosotros vemos tiene detrás un software que lo está manejando y que los servicios más importantes que hoy en día tenemos son los vinculados con las telecomunicaciones, quedará estancada. Un claro ejemplo de lo que viene es la i-salud, la posibilidad de hacernos un monitoreo permanente a través de un dispositivo casi imperceptible colocado en nuestro cuerpo, a través de wifi, sin la necesidad de desplazarnos de la casa al  hospital.    

¿El Estado realmente está desarrollando políticas serias en materia de telecomunicaciones?

Diría que sí, que hay una clara conciencia por parte de la sociedad y de los líderes políticos de que las comunicaciones ya no es esa cosa que nos sirve, que está además del desarrollo económico, sino que es constitutivo del mismo. La política de telecomunicaciones se está transformando en una política de Estado, pero importa subrayar que no es una tecnología en sí misma —fabricante de acero—, es una tecnología que debe mirar el desarrollo de la persona; la comunicación solo vale si potencia a quienes la emiten y la reciben, es decir, la gente. En este sentido, la sin políticas de educación e inclusión que hagan de la tecnología la herramienta de crecimiento, no sirve. Actualmente, la sociedad no termina de comprender que estamos cambiando de era, de la post-industrial a la del conocimiento.

¿Y qué papel desempeñan las cooperativas, sobre todo las de telecomunicaciones, en este escenario?

Las cooperativas, creo yo, no son esas organizaciones que están en la sociedad, sino que se hacen cargo del devenir social; por ello deberían ser los actores económico-sociales que con más fuerza expresen este mensaje para que todos los políticos lo entiendan.

¿No considerás que hay cierto desfasaje entre las políticas que el Estado viene realizando para mejorar la conectividad y la situación actual de la educación en nuestro país, lo que impediría, siguiendo tu razonamiento, formar ciudadanos capaces de adaptarse a este nuevo contexto?

Totalmente cierto. Si le preguntaras a los grandes tecnólogos del mundo —Bill Gates, por ejemplo— qué quieren para sus hijos, te dirían que gran capacidad de lectura —interpretación de textos— y de redacción, lo tecnológico viene dado. Nosotros, los más grandes, necesitábamos capacitarnos en ese sentido, requeríamos alfabetización digital, en cambio los chicos eso lo tienen incorporado; lo que no tienen y debemos ayudarlos a desarrollar es una capacidad intelectual que les permita utilizar esta herramienta genial que le da la tecnología. La realidad es que el sistema educativo, salvo honrosas excepciones, está forjando buenos ciudadanos de la década del ’80, y los chicos que hoy están en el colegio, van a tener 30 años alrededor de 2040, en un mundo hiperconectado, donde el conocimiento va a tener una gran rapidez de circulación; todos los grupos de trabajo no solo van a ser pluridisciplinarios sino que también serán plurinacionales… Es decir: internet no tiene fronteras, la economía se globaliza, lo que necesitamos como materia prima son cerebros alertas e inteligente, capaces de distinguir lo esencial de los accesorio, de tener ideas, de redactar. Antes mandaba el capital, en el futuro lo hará la inteligencia.

Todos estos avances generan inquietud en los trabajadores más tradicionales, quienes temen ser desplazados.

Está en peligro toda actividad repetitiva. En cambio, no lo está aquello que implique creatividad e innovación, aún en los oficios más tradicionales ya que las nuevas herramientas abren nuevos horizontes. Entonces, las tareas meramente repetitivas tenderán a desaparecer. Por eso tenemos que generar una economía que aun en las cosas más chicas y/o físicas, privilegie el hacer inteligente ante el mero hacer.    

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