Cecilia Nahón: “Las miradas xenofóbicas buscan trasladar a los más débiles las culpas de la pobreza”

19 Enero 2017

Mañana es el día en que asumirá la presidencia de Estados Unidos este curioso personaje llamado Donald Trump. Sobre las causas y las posibles consecuencias de este hecho, la economista política y ex embajadora ante Estados Unidos, Cecilia Nahón, realizó un análisis riguroso en la entrevista que tuvo lugar en el programa radial El prisma, con Arnaldo Martínez y Miguel Angel Ratti.

La de Cecilia Nahon es una voz más que calificada para conocer de primera mano qué es lo que llevó a que Estados Unidos elija un presidente como Trump. Quiénes lo votaron, por qué, qué ideas trae el nuevo presidente de Estados Unidos, y cómo pueden influir enla relación con Argentina, son algunos de los temas que con gran conocimiento analiza en esta nota la ex embajadora argentina en Washington.

Fuiste embajadora en Washington y actualmente vivís ahí, te agradecemos la amabilidad de charlar con nosotros y te pedimos un análisis de las elecciones tan particulares que llevaron al gobierno a Donald Trump.

En Estados Unidos tuvo lugar un verdadero terremoto electoral golpeando las bases del sistema. Y esto tiene dos caras: por una parte el triunfo impensado para la mayoría de Donald Trump quien fue subestimado durante todo el proceso electoral pero que tuvo una capacidad extraordinaria para identificar y capitalizar el enojo, la frustración, la bronca de amplios segmentos de la población americana que no están siendo incluidas en este proceso económico. Y en particular, el factor desestabilizante de esta elección, cuando uno analiza los números, fue el cambio de voto desde Obama a quien habían votado en 2008 y 2012 hacia Donald Trump en los estados tradicionalmente industriales en Estados Unidos, lo que se llama el “cinturón del óxido” que son Ohio, Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Entonces hay por una parte, un triunfo de Donald Trump con promesas grandilocuentes  y también haciendo empatía en sentimientos peligrosos de carácter xenófobo y racista, porque parte de la restauración que él busca impulsar tiene que ver con devolver el trabajo, devolver el sueño americano, pero también con un pasado donde la supremacía blanca era la regla y había muchos menos derechos de los que hay hoy.  

Está el Ku Klux Klan otra vez, pareciera que cuando vuelve uno de estos restauradores hay tendencias que se vuelven a consolidar.

No solo es preocupante para Estados Unidos, sino que este tipo de discursos sean habilitantes en Estados Unidos y en el mundo, miradas xenofóbicas, miradas donde se busca trasladar la culpa, la responsabilidad equivocadamente a los más débiles de los problemas de exclusión, de los problemas de pobreza, de los problemas de violencia que estamos viviendo en el mundo actual, con lo cual esto para mi es una alarma que hay que tener en cuenta, porque incluso aunque Donald Trump modere medianamente sus expresiones (que me parece que lo va a hacer), un miembro muy distinguido de su gabinete es un empresario dirigente de un medio de comunicación que está acusado de ser supremacista por lo cual estas tendencias están apareciendo. Uno creería que es cosa del pasado pero vuelven, el espíritu de conservación genera esos lados muy oscuros

¿Se recuerdan en Estados Unidos momentos en que el pueblo sale a protestar de manera tan masiva como está pasando ahora?

El segundo factor importante para entender esta elección es que ganó Trump pero también perdieron Hillary Clinton y Obama. Pusieron en el partido demócrata una plataforma que era interesante y progresista, que buscaba atender a estas desigualdades tan importantes en Estados Unidos, pero las reconocían en gran parte por la influencia positiva de las bases más populares del partido de Bernie Sanders. A pesar de eso, esta elección mostró un abandono importante del partido demócrata de los trabajadores más empobrecidos y más excluidos. Eso es una parte importante del fenómeno y es algo que el partido demócrata tiene que salir a reconstruir. La otra parte es que hay ahora una gran resistencia en Estados Unidos para que no se pisoteen los derechos civiles conseguidos durante estos años. Y la verdad es que yo tampoco encuentro antecedentes de cinco días consecutivos de manifestaciones en grandes ciudades del país. Creo que son un síntoma de la polarización y las profundas grietas que hay en Estados Unidos. La sensación es que el país está en llamas, que es un hervidero porque hay broncas y odios y enojos y por supuesto muchísima satisfacción en quienes ganaron la elección y la ganaron en buena ley. Me parece que estas acciones van a continuar porque si bien Trump va a asumir la presidencia, lo va a hacer con un congreso con el cual va a tener diferencias. Ojalá el partido demócrata se reconstruya y pueda ofrecer una alternativa que sea menos neoliberal, porque el partido demócrata terminó cayendo un poco en la trampa del neoliberalismo y no supo, o no quiso, o no pudo implementar las reformas que tenía Obama en cartera y que finalmente naufragaron.

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