Amuyen, una escuela diferente (parte 1)

25 December 2016

Primera parte de la entrevista realizada a integrantes del consejo de administración de la cooperativa Tierra Nueva, encargada de la gestión de la escuela Amuyen de Mar del Plata.

Por Francisco Costantini

En la Av. Constitución nº 7235 se encuentra Amuyen, que este 2016 cumplió 30 años. No se trata de una institución educativa más en Mar del Plata, ya que la administra una cooperativa, Tierra Nueva, cuyos asociados son los padres de los alumnos. Esta característica realmente le brinda un matiz especial y ello se ve reflejado en alumnos, docentes y padres. Tuvimos la posibilidad de entablar una profunda charla con varios integrantes del consejo de administración: Verónica Cittadino, presidenta; Cecilia Barbosa, vicepresidenta; Ruth Gates, secretaria; Hugo Barbero, tesorero; y Diego Huarte, vocal.

¿Cómo llegan ustedes, como padres, a este colegio?

Cittadino: Yo me acerqué porque el colegio tenía buen reputación académica, más allá que sabía que nominalmente era una cooperativa. Después me encontré con toda una movida a la que yo era totalmente ajena, y de a poquito te vas metiendo y aprendiendo. También hay gente que viene porque le queda cerca, claro, aunque están aquellos que se cruzan medio Mar del Plata porque quieren una educación cooperativa para sus hijos.

Gates: En mi caso llegué a esta escuela por una mamá que tenía a sus hijos ya en secundaria y me contó cómo era la dinámica. Me resultó interesante anotar a mi hija en una escuela donde no es que llego a la puerta y la deposito durante cuatro horas y luego no tengo conexión con lo que sucede adentro más allá de lo que dice el cuaderno de comunicaciones, las reuniones con las maestras y los boletines. Me pareció una opción tomar parte de lo que sucede.

¿Cómo empiezan a involucrarse en un proyecto de estas características?

Huarte: Vos entrás y te das cuenta de que no hay dueño: un padre está hablando con los profes, otro está pintando... Y ahí empezás a averiguar qué es el cooperativismo, pero lo hacés trabajando —recién este año dimos un taller sobre el tema en el colegio—, acá el cooperativismo se respira, es algo práctico. En un momento en que teníamos mucha deuda había padres hablando por todos lados, firmando documentos, como si se tratara de defender la propia casa, y eso no se da en todos lados.

Cittadino: Hay muchos espacios de participación, entonces realmente sentís que estás echando mano en la educación de tus hijos.

Barbosa: Yo siempre digo que Amuyen es una comunidad más que una cooperativa, porque a veces las cooperativas de trabajo suelen tener ciertas problemáticas, pero Amuyen en ese sentido es diferente, funciona diferente.

Gates: Los padres acá somos dueños en el sentido de que somos responsables del edificio, de las cosas que tienen los chicos para poder estudiar, de las condiciones en las que trabajan nuestros docentes, que reciban sus haberes como corresponde, y también de ver que ellos cumplan con su trabajo... En definitiva, buscamos generar el ámbito donde los docentes trabajen contentos en pos de lo que nosotros nos interesa: que los chicos tengan una educación de ciertas características.

Barbero: A mí me pasó, como a todos, que no sabía nada, y la cuestión cooperativa me llegó por mi hija, porque yo veía algunos rasgos que hacían que la escuela fuera distinta. Por ejemplo, ella me contaba de la ronda que hacen en el ingreso y me pareció algo muy humano: al llegar forman una ronda, y cada uno puede manifestar algo que le está pasando, que le sucedió durante el fin de semana, en la casa, algo lindo, algo triste. Eso de entrada me pareció algo muy humano y distinto a la escuela tradicional donde sos un pibe más. Acá se los escucha a los chicos. Después, el tema de la cartuchera comunitaria: hasta tercer grado en el aula hay una cartuchera que es de todos, donde cada alumno va, saca un lápiz y lo devuelve al final de la jornada. También me pareció que algunos docentes marcaban la diferencia. Y así empecé a creer en la escuela, porque al principio todo me parecía una cuestión medio snobista. Además, está el hecho de que mi hija pasó a formar parte del consejo, donde los alumnos se juntan una vez por semana, proponen ideas, las debaten, las votan...

 

amuyen

De izquierda a derecha (adultos): Diego Huarte, Hugo Barbero, Ruth Gates, Cecilia Barbosa y Verónica Cittadino.  

 

¿Ese consejo es un centro de estudiantes?

Gates: No, es el consejo de administración de la cooperativa de los estudiantes. Se llama “Karay mitã'i”, que es una voz guaraní que, por lo que pude averiguar, significa “Mi señor niño”. El otro día le explicaba a mi hija de seis años el significado de eso, esto de decir “mi señor niño” es otorgarle una identidad a ese alumno que quizás en otro lado no la tiene.

¿Y los chicos cómo reaccionan a la propuesta? ¿No demuestran rechazo ante una idea con la que no necesariamente tienen que sentirse identificados?

Huarte: Lo que pasa es que acá buscamos hacerles sentir el cooperativismo, sin darse cuenta van caminando y lo viven. Antes que grandes estudiantes Amuyen busca grandes personas para cambiar la sociedad; el que viene buscando otra cosa luego se va. A mí me pasó con mi hijo más grande, que siempre fue muy reservado, tímido, pero luego de hacer el secundario en Amuyen lo veo cómo habla, cómo se enfrenta a diversas situaciones, los escuchás a hablar a estos pibes y te das cuenta de que tienen algo distintivo. Siempre le digo a mis chicos que mi sueño es que ellos el día de mañana terminen armando una cooperativa, pero eso no se les puede imponer.

Cittadino: Por ahí no sucederá a los dieciocho años cuando aún tiene muchas cosas por madurar, pero más adelante lo pueden hacer.

Barbero: Aunque no formen parte de una cooperativa en el futuro, adquieren un montón de valores —el trabajo en equipo, la solidaridad— que tal vez no abundan y y acá los viven directamente, como algo natural.

Cittadino: Cuando egresan, los chicos se encuentran con un universo voraz, pero el colegio les brinda capacidad de razonar, de tener un pensamiento crítico, de discutir con argumentos. Lo vemos en casa, cuando ante una pregunta les querés contestar “porque sí” y no se quedan satisfechos.

 

Más info: www.amuyen.com.ar

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