“Batán puede ser una plaza turística”

07 February 2017

El arquitecto Miguel Angel Fernández nos explica un proyecto muy viable para lograr algo que a muchos les puede parecer utópico o irrealizable: potenciar el desarrollo del turismo en la zona de Batán y Estación Chapadmalal. En esta nota, veremos que no solo es posible sino que es el momento de poner manos a la obra.

Por Alberto Subiela

Miguel Angel Fernández es ciudadano de Batán, pero nacido y criado en Estación Chapadmalal. Siempre estuvo comprometido con el desarrollo de las dos localidades hermanas, desde todos los espacios posibles: el club, la cooperativa, la parroquia o desde el llano como vecino. En su recorrido de toda una vida por estos parajes del sudeste bonaerense conoce bastante bien sus rincones, sus caminos y su gente. A esto le ha sumado su conocimiento de muchos lugares del país, con su familia de viajeros errantes de carpa y fogón. Y precisamente en esos conocimientos se fundamenta la propuesta de armar circuitos turísticos en la zona, proponiendo como principal atractivo a las cavas de canteras de extracción de piedra abandonadas o inactivas.

“Es bueno comparar con otros lugares, como pueden ser Olavarría, Tandil o Los Pinos, donde hay viejas explotaciones mineras y están intentando armar circuitos. Acá también hay lugares para visitar en Batán y Chapadmalal cuando uno va para la zona de canteras. A veces es difícil apropiarse cuando uno es del lugar y decir, bueno ¿qué tenemos de atractivo?. Justamente el trabajo que hice hace algunos años tiene que ver con cómo recuperamos el paisaje minero como parte de la geografía del lugar y no solamente un paisaje visual sino también el paisaje cultural y de laburo. Tandil tiene un par de experiencias interesantes con eso, yo las he recorrido y de ahí es de donde surge la idea de cómo poner en valor lo que tenemos en Batán y Chapadmalal para mostrárselo a los demás con lo cual tenemos que reconocerlo nosotros como valor.”

 

 

 

Cuando habla del trabajo realizado, se refiere a la tesis de la Maestría en Gestión Ambiental, un estudio de posgrado realizado en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Dicho trabajo fue publicado en el libro Minería en áreas periurbanas. Una aproximación multidimensional, con Julio Luis Del Rio y Silvia De Marco como compiladores. Ese trabajo de investigación tenía por objetivo “proponer ejes de actuación para el desarrollo local a partir de la valorización escénico-ambiental del circuito de Canteras”.

“El trabajo fue fundamentalmente hacer una muestra fotográfica, con un análisis del trabajo que hice yo como tesis de la maestría, para ver cómo valorizaban el paisaje distintos grupos de personas: estudiantes, adultos, adultos del lugar, gente que tiene una visión desde afuera, grupos de gente de la tercera edad, especialistas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, arqueólogos, estudiantes de turismo, como para hacer un paneo para ver qué tenemos de atractivo en el lugar. De ahí surge la posibilidad de tener algunos recorridos inducidos, es decir autoguiados, o también promovidos por algún sector de la comunidad que quiera sumarse. Son  recorridos por el paisaje cultural, paisaje productivo y también visual porque realmente hay zonas en las lomas de Batán que tienen vistas muy panorámicas y muy lindas de las canteras donde incluso hasta se llega a ver el mar y la Sierrra de los Padres”.

 

 

Para los que somos de la zona, las canteras siempre fueron lugares de riesgo, incluso peligrosos, donde a través de los años hubo accidentes de distinto tipo. Miguel es consciente de ese riesgo: “Si bien las canteras son lugares peligrosos, hay muchos lugares donde justamente eso se convierte en una atracción. Lógico, habrá que tomar los recaudos necesarios. Nosotros hicimos algunas incursiones y nos dio que los lugares más atractivos no son los lugares que necesariamente se puedan acceder desde la calle pública,  El tema es cómo pararnos ante el riesgo. Nosotros tenemos también en el lastre de nuestra memoria algunos accidentes fatales que ha habido en las canteras, algunos recientes, y creo que esas cosas se pueden prevenir".

"En un turismo de aventura -sigue Miguel-, en una caminata por una sierra o por la montaña inevitablemente hay riesgos incluidos, lo que hay que hacer es concientizar a las personas que vienen a hacer esa actividad cuáles son esos riesgos y tratar de ofrecerle garantías de que puedan hacer un recorrido tranquilo y disfrutar del lugar disfrutar el paisaje y de todo, pero también complementar con la historia nuestra. El paisaje visual en nuestra caso tiene mucho más sentido cuando también se da un contexto social y de trabajo, con lo cual no tendremos como el puente colgante de Málaga pero también tenemos nuestros puentes, y lo que hay que hacer es ponerlos en valor”.

Cuando se piensa en la forma de armar esos recorridos turísticos, la propuesta de Miguel toma muy en cuenta la historia y la cultura del lugar, en especial la cuestión del trabajo. Estas cuestiones elaboradas, trabajadas y presentadas de manera atractiva le darían fuerza al paisaje y a la belleza natural del lugar. “Uno va a ver el glaciar Perito Moreno o las Cataratas del Iguazú y no te hace falta que te cuenten cuestiones geológicas o culturales; el hecho en sí tiene suficiente calibre como para asombrarte y emocionarte. En el caso nuestro no, quizá con datos se arma justamente un contenido. Uno puede ver en la página de la provincia de Buenos Aires que hay algunos recorridos, por ejemplo la ruta de Salamone que es un arquitecto conocido por sus construcciones monumentales, otros recorridos como ser del asado o del vino. Nosotros tenemos un área de influencia mucho menor, lo que planteaba yo en mi trabajo es armar puntualmente tres recorridos para conocer Batán y Chapadmalal ya sea para el que no conoce la zona o incluso los que somos de ahí. Te puedo asegurar que hacer el recorrido da Batán hasta Chapadmalal por las vías del tren es un recorrido bastante inédito, no mucha gente lo conoce y nosotros lo hemos denominado camino de los crotos, porque los crotos justamente, cuando andaba el ferrocarril, caminaban por ahí a la espera de que algún tren los levantara y los llevaba por ejemplo a la estación Dionisia o a la Estación Yraizoz, entonces en alusión a esta historia se hace un recorrido que se puede hacer desde la ruta 88 donde está el parador de la Cooperativa, y son 3800 metros de caminata, o se puede hacer también en estas zorritas que se usaban en el ferrocarril. La propuesta es poder integrar algo más pintoresco, las zorritas de los que hacían mantenimiento de las vías funcionan como una especie de subibaja manual con tres o cuatro personas, pasamos por cavas ladrilleras, pasamos por viejas canteras, pasamos por puentes de alcantarilla y se llega a la estación de ferrocarril y al pueblo Chapadmalal con una perspectiva distinta a la que uno conoce habitualmente si va en bicicleta en colectivo o en auto. Después otro de los circuitos que proponemos ahí es circuito de los pioneros que recorre los principales sitios históricos del trabajo, ya sea en la parte agropecuaria como en la parte minería y ladrilleras de canteras también terminando en la estación del ferrocarril que junto con el boliche, el viejo almacén de Chapadmalal son los hitos fundacionales del pueblo. El circuito pasa por Cerámica del Plata, la Fábrica de Puloil, Silex, criadero de visones El Pelito, pasa por establecimientos rurales que hoy ya no existen y también por Palmar que está muy relacionado con la historia de Chapadmalal. El tercer circuito sería el circuito de la producción y el trabajo. Estos circuitos se podrían hacer también en sulki por ejemplo, o incluso en auto. Sería importante acompañar los recorridos con folletería o carteles de señalización, es la forma de ponerle valor porque además todos estos circuitos se entrelazan con hechos existentes.

 

 

 De alguna manera, ya hay algunos emprendimientos de tipo turístico en la zona.

Sí, nosotros en la propuesta identificamos esos lugares como es la granja La Piedra, que tiene un perfil educativo y concurre gente de la tercera edad o colegios a visitar la granja y para los fines de semana tienen una especie de restaurant o casa de te, que permiten disfrutar gastronomía local. El parque El Encanto está previsto para recibir acampantes y para hacer  actividad al aire libre en lo que era una cantera abandonada que se llamaba Puracal, que justamente lo que hace es poner en valor y volver a poner en funciones un emprendimiento que era minera y que ahora está mirado desde otro perfil. El zoológico de Batán, el camping Sierra Blanca que está frente a la cantera Yaraví Minera donde era el campo de Rocco, estaba también Paso de Piedra, que estaba atrás de Yaraví, y fue el primero de todos estos lugares. Paso de Piedra fue muy innovador pero por un tema de seguridad se cerró. Estos lugares deberían ser integrados, yo creo que en esto también la comunidad tiene que interactuar con estas iniciativas privadas y también solicitar desde la parte pública algún tipo de acompañamiento sobre todo el mantenimiento del circuito de canteras.

 

 

Ahora la pregunta es: ¿Quién organiza todo esto?

Nosotros en la propuesta que hicimos en este trabajo hablábamos de un comité de gestión ambiental como una especie de cuerpo colegiado compartido por la parte pública por algún representante del gobierno local, el delegado municipal o algún representante del gobierno municipal, representantes de las organizaciones de la sociedad civil, sociedades de fomento, la cooperativa. Y obviamente convocar y citar a los dueños de las propiedades que tienen algún atractivo, sean Sierra Blanca, El Encanto, La Granja, o los propietarios de canteras en desuso. El ferrocarril juega un rol importante, en estos días la gente de la sociedad de fomento Chapadmalal está trabajando para recuperar el único galpón que queda en pie de la época de la estación de ferrocarril, con el sentido de que sea un lugar también de atractivo social y cultural que pueda convertirse en un paseo. Creo que cualquier pueblito del interior de la provincia de Buenos Aires tiene su lugar donde la gente puede ir a tomar mate, tiene una sombra, tiene una placita y me parece que Chapadmalal y Batán adolecen de esos espacios. Esta sería una forma de fomentar atractivos que tienen relación con la historia, que tienen significación para nosotros. Y además es una oportunidad para que a los que nos visitan de afuera, uno les pueda ofrecer algún producto local. Desde ese lugar han intentado en un par de oportunidades hacer una feria en la estación de ferrocarril, ferias de artesanías, venta de cerámicas o comestibles. Pero esto requiere una capacidad de gestión. Establecer una fecha como el día en que nació Chapadmalal sería importante, implica que podemos invitar a gente a festejar el cumpleaños y cuando uno festeja el cumpleaños se adorna un poco la casa prepara unas empanadas unos mates y seguramente así se podría convocar a más gente. Esto requiere una organización más formal, sociedades de fomento, la cooperativa, algún otro tipo de agrupación, pueden contribuir a consolidar la propuesta, incluso la secretaría de extensión universitaria con Luis del Río, sabemos que la universidad acompaña estos procesos. Pero fundamentalmente se requiere compromiso de la comunidad, si no, es como que viene alguien de afuera a instalar una fecha, una costumbre. Pensamos también que podría involucrarse a los estudiantes secundarios para que, con una capacitación previa, puedan hacer de guías, enseñando la historia del lugar y generar un recurso económico. La idea es que el desarrollo local tiene que tener desarrollo humano, desarrollo económico sustentable en el sentido de valorizar la naturaleza que tenemos ahí.

 

 

Hoy la cultura del trabajo es una forma de turismo también. Si vos pensás en toda la cantidad de oportunidades que hay en los distintos pueblos de la provincia de Buenos Aires, que a lo mejor no tienen enormes riquezas naturales o paisajes, sin embargo tienen oferta turística que se completa con lugares para comer, lugares para alojarse, campings, hostels, hosterías.

Esas cosas se promueven desde las políticas públicas locales también por eso no puede estar ausente el Estado en este tipo de iniciativas, pero la formación principal tiene que ser de la gente del lugar, las instituciones del lugar, los comerciantes, las empresas, la Cantera Yaraví, por ejemplo.

Hay gente que ya se anima y hace estos circuitos en bicicleta. Sobre todo se puede ver los fines de semana en la bicisenda camino de Mar del Plata hacia Batán, grupos que pasan frente a mi casa por ejemplo y van a hacer el circuito de la sierra a Los Ortiz, pasan por las Canteras, van por Chapadmalal, La cantera es un atractivo mal que nos pese, aunque sea un lugar privado que está parcialmente cerrado, la gente va en bicicleta cruza los alambrados y se mete. Esto no está bien, pero quiere decir que hay un atractivo. Entonces lo que hay que hacer es planificar para que esto no suceda de manera espontánea y de repente nos encontremos con un accidente.

 En el año 1999 se hizo el recital de León Gieco en la cantera Yaraví Pétrea, con un marco increíble. ¿Esa cantera está trabajando?

Eso está habilitado pero no está operando. Está junto con la cantera de Dazeo, hay una pared angosta y un túnel que une las dos cavas de canteras que es espectacular. Esas canteras de por si encierran un riesgo, pero creo que se puede hacer un paseo guiado. Se puede hacer un camino seguro o un punto de observación y si vos te asomás a esas canteras te encontrás con que en el agua hay juncos, hay peces, hay muchas aves, hay nutrias y hasta algún carpincho. Armando una especie de mangrullo bien identificado con una baranda  se puede hacer observación de aves con binoculares, hacer un recreo, tomar mate, hay muchísimos lugares que hacen eso.

A esta altura, el entusiasmo por la propia tierra, y el sueño por mostrar las bellezas naturales de Batán y Chapadmalal, ya están acelerados y cada vez empiezan a surgir más ideas y propuestas. Bajando un poco el tono, al final de la conversación, Miguel recuerda su niñez en Chapadmalal y la importancia de la identidad local. “Para los que nacimos ahí, las cavas de canteras nos pueden resultar algo natural. Yo de chico a la hora de la siesta me escapaba con mis hermanos y algunos otros vagos y nos íbamos a bañar a la cantera del Bubby o a la cantera la Unión de los Alcaría, y la verdad es que tenemos una imagen como que eso era nuestro. Eran canteras que estaban en explotación pero sabíamos los momentos en que se tiraban barrenos y cuando no se podía ir y cuando sí se podía. Creo que poder contar y que la gente del lugar conozca esto está bueno. Y hay mucha gente nueva en Batán y Chapadmalal que tampoco lo conoce. Me parece que es una forma de buscar también la identidad y convertirlo en una parte del desarrollo local. Es lo que pretendemos desde este trabajito que hicimos con los tres circuitos para Chapadmalal y Batán”. 

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